Betsabé Salmón: Precursora del periodismo femenino boliviano
Betsabé Salmón de Beltrán (1899–1989) fue una periodista y escritora fundamental del
siglo XX en Bolivia, reconocida como una figura decisiva en la participación activa de
la mujer en los ámbitos públicos y profesionales del país. Su voz y su pluma fueron faros
que marcaron el camino para las futuras generaciones de comunicadoras y activistas
(Aliaga et al., s/f; Beltrán, 1987).
Nacida en La Paz, Betsabé realizó sus estudios en el Liceo de Señoritas, el primer centro
en Bolivia que otorgaba el nivel de bachillerato a mujeres, un logro crucial que abrió
las puertas educativas a muchas jóvenes en una época donde el acceso femenino a
estos niveles era excepcional.
En 1919, tras un viaje a Oruro, fundó junto a otras mujeres el Círculo Artístico e Intelectual
de Señoritas, un espacio vital para la creatividad y el activismo femenino que contaba
con entre 40 y 50 integrantes en su mejor momento, y que se convirtió en semillero
para el movimiento feminista local (Aliaga et al., s/f; Wikipedia, 2018).
En 1921, Betsabé Salmón, junto a Laura Graciela de la Rosa Torres y Nelly López Rosse,
fundó la revista Feminiflor, una de las primeras publicaciones hechas completamente por
mujeres en Bolivia. Esta revista fue un vehículo indispensable para la difusión de
inquietudes culturales, cívicas y feministas, y funcionó hasta 1923 con Betsabé como jefa
de redacción y figura inspiradora. Durante esta experiencia, Betsabé mostró una
destacada mezcla de talento literario y compromiso social. Además, colaboró con otros
periódicos como La Patria, firmando artículos bajo el seudónimo “La princesita azul”,
caracterizada por un estilo fluido y una corrección impecable (Aliaga et al., s/f; Beltrán,
1987).
Su talento para la declamación y la composición la acompañaron desde sus años
escolares. Cuando estudiaba en el Liceo de Señoritas, declamaba en actos públicos y
asistía a otras compañeras en tareas de escritura. Publicó sus primeros artículos en el
periódico ABC del colegio Ayacucho y en El Hombre Libre, dirigido por Franz Tamayo,
lo que le permitió afinar su voz crítica y comprometida desde una edad muy temprana (De
Vega y Flores Bedregal, 1987).
En 1918, un viaje a Oruro la llevó a aceptar el primer cargo administrativo ocupado por
una mujer en la ciudad: secretaria en la Casa Arauco Prado. Allí conoció a figuras afines,
entre ellas a Laura de La Rosa Torres, con quien compartía no solo una cercana
amistad sino afinidades intelectuales y literarias. Juntas impulsaron, mediante el Centro
Artístico e Intelectual de Señoritas, la creación de Feminiflor, buscando un vehículo
para expresar sus ideas y promover la causa de la mujer en Bolivia (Wikipedia, 2018;
Aliaga et al., s/f).
Feminiflor representó una antaño audaz ruptura, un espacio que no se conformaba
con los temas tradicionales asignados a las mujeres, sino que abordaba con rigor y
creatividad temas políticos, educativos y sociales, con una perspectiva feminista y
de emancipación. La revista buscaba no solo informar sino transformar, consolidando
un discurso feminista que vinculaba la expresión artística con la acción cívica (Muy Waso,
2021).
En 1927, Betsabé se casó con Luis Humberto Beltrán, con quien tuvo dos hijos,
aunque su vida personal sufrió un profundo golpe cuando quedó viuda en 1933 debido a
la muerte de su esposo en la Guerra del Chaco. Pese a ello, su lucha y
compromiso cultural no cesaron; siguió promoviendo los derechos de las mujeres al
trabajo y a la participación política, siempre firme en la defensa de espacios de expresión
para las mujeres (Escobar y Fernández, s/f; Aliaga, s/f).
La directriz y perseverancia de Betsabé en el periodismo femenino sentaron las bases
para la gradual ampliación de los espacios políticos y sociales para las mujeres en Bolivia.
Su legado es reconocido no solo en la historia sino como un acervo vivo que sigue
inspirando a investigadoras y comunicadoras actuales (Beltrán, 1987).
Como recordaba Laura Graciela de la Rosa Torres, directora de Feminiflor, Betsabé fue
un “puntal que asumía las ideas que debíamos afrontar ante cualquier peligro”, siendo una
guía inquebrantable y ejemplo para otras mujeres escritoras y comunicadoras de la época
(Aliaga et al., s/f).
Tras el cierre de Feminiflor, Betsabé continuó escribiendo en distintos medios y
utilizando seudónimos como “La princesita azul” para ofrecer una crítica ácida y
humorística sobre los roles femeninos y las expectativas sociales, modalidad que permeó
en sus columnas en La Patria y otros periódicos orureños (Aliaga et al., s/f).
Betsabé Salmón no solo fue una pionera en la escritura y dirección periodística sino
una representante genuina de la audaz mujer boliviana que, a fuerza de talento, pasión y
compromiso, logró abrirle camino a las mujeres en la comunicación, la cultura y la política,
convirtiéndose en una figura histórica insustituible.
Referencias:
- Aliaga, S. et al. “Éramos audaces”. Testimonio de la Directora Laura G. de La Rosa Tórres. En Feminiflor. Un hito en el periodismo femenino de Bolivia, Luis Ramiro Beltrán (Comp.), CIMCA y CIDEM, 1987. (Vol. 125, Biblioteca del Bicentenario de Bolivia: Letras y artes). Editorial Vicepresidencia del Estado.
- Beltrán, Luis Ramiro, ed. Feminiflor. Un hito en el periodismo femenino de Bolivia, CIMCA y CIDEM, 1987.
- De Vega, Magalí y Flores Bedregal, Teresa. “Con el periodismo en las venas. Testimonio de la Jefa de Redacción Betsabé Salmón de Beltrán”. Feminiflor. Un hito en el periodismo femenino de Bolivia, Luis Ramiro Beltrán (Comp.), CIMCA y CIDEM, 1987.
- Muy Waso, Dayana Martínez. “100 años de la revista Feminiflor: poesía y humor contra el patriarcado”. Muy Waso, 2021.
- Escobar, D. y Fernández, M. Feminiflor, la lengua de las mujeres a veinte centavos: Tres crónicas de Laura de la Rosa Torres, s/f.
- Wikipedia. “Betshabé Salmón Fariñas.” Wikipedia, 2018.
- CIESPAL. “Bethsabé Salmón de Beltrán.” Serie Mujeres de Nuestra América, 2022.

