Ana María Romero de Campero (1941-2010) Primera Defensora del Pueblo de Bolivia, periodista, escritora y activista
“Al igual que los indígenas, las mujeres estamos conquistando un espacio de igualdad en el mundo político donde quisiéramos marcar una diferencia. Amo a Bolivia, amo a mi gente, siento un compromiso profundo con su futuro y, en particular, con los humildes y su destino.”
Ana María Romero Periodista, escritora y activista social
Periodismo, Derechos Humanos y Legado Institucional
Nacida el 29 de junio de 1941 en La Paz, Ana María Romero de Campero heredó de su madre, la escritora y exministra Tina Mary Pringle, una vocación por la palabra como herramienta de transformación. Criada en un entorno liberal que combinaba literatura y política, forjó desde joven un compromiso con la justicia social, que definiría su trayectoria como pionera del periodismo ético, defensora histórica de los derechos humanos y arquitecta institucional en la Bolivia contemporánea.
La voz de los invisibles: periodismo, ética y revolución institucional
Fundadora y faro del Círculo de Mujeres Periodistas de La Paz
En 1972, junto a Gelsina D. Donato, María Elba Gutiérrez, Elvira Llosa de Salmón, Margarita Catacora, Merry Larriu, Bertha de Alexander y Carmelita de la Vega.y Verónica Basaure, Romero cofundó el Círculo de Mujeres Periodistas de La Paz, primera entidad gremial que desafió la exclusión de las mujeres en la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP). Este espacio, gestado en las aulas de la Universidad Católica Boliviana —donde se graduó en 1968 como parte de la primera promoción de comunicadores del país—, se convirtió en trinchera para combatir la discriminación en medios y documentar las violaciones a las libertades durante las dictaduras.
Este acto, un desafío frontal al gremio masculinizado de la APLP, no solo abrió redacciones a las mujeres, sino que se convirtió en un archivo vivo de resistencia: durante las dictaduras de Banzer y García Meza, sus integrantes documentaron desapariciones y censura, usando seudónimos y códigos en medios como Radio Fides y Presencia.
Periodismo como trinchera (1968-1979)
Como reportera y columnista, expuso la pobreza urbana en Crónicas del Silencio (1975), dio voz a presos políticos en Última Hora, y reveló redes de corrupción en la columna Sin Máscaras. Pero su momento decisivo llegó en 1979: como Ministra de Prensa de Walter Guevara, enfrentó el golpe de Natusch. Desde la clandestinidad, usando una imprenta oculta en El Alto, difundió boletines que desmentían la «renuncia» forzada del presidente, mientras las calles se teñían de sangre en la Masacre de Todos Santos (104 muertos).
Defensora del Pueblo: Un hito continental
En 1998, el Círculo de Mujeres Periodistas de La Paz impulsó su candidatura como primera Defensora del Pueblo de Bolivia (1998-2003), cargo que ejerció con rigor ético y visión pionera. Bajo su gestión:
- Creó la Unidad de Derechos Sexuales y Reproductivos, defendiendo a comunidades LGBTIQ+, trabajadoras sexuales y víctimas de violencia de género.
- Denunció la privatización encubierta del agua en Cochabamba (Guerra del Agua, 2000), respaldando a los movimientos sociales.
- Protegió a periodistas amenazados durante la Guerra del Gas (2003), donde lideró una huelga de hambre tras la masacre de El Alto (29 muertos), exigiendo justicia frente al gobierno de Sánchez de Lozada.
Legado: Letras, leyes y luchas
- Autora indispensable: En País Íntimo (1995), retrató a Bolivia desde sus márgenes: niños en minas, mujeres en cárceles, sindicalistas olvidados. En Cables Cruzados (2002), analizó cómo los medios construyen (o destruyen) democracia.
- Premios y reconocimientos: Legión de Honor de Francia (2004), nominación al Nobel de la Paz (2005), y el decreto de duelo nacional tras su muerte en 2010, donde el MAS y la oposición la despidieron con igual dolor.
- Fundación UNIR: Su último proyecto (2004-2010) capacitó a 3,000 líderes en resolución de conflictos, desde el Chaco hasta El Alto.
Legisladora y constructora de paz
En 2010, tras rechazar por principios una candidatura presidencial —"La Defensoría no es trampolín"—, aceptó presidir el Senado boliviano como puente entre el MAS de Evo Morales y la oposición, rol que ejerció hasta su muerte. Desde la Fundación UNIR (creada en 2004), promovió el diálogo en conflictos como la autonomía cruceña y la reforma educativa, aplicando lo que llamaba "el periodismo de soluciones".
Epílogo: La coherencia como bandera
Murió el 25 de octubre de 2010, dejando un mensaje grabado a fuego en instituciones que ayudó a construir: el Círculo de Mujeres Periodistas, la Defensoría del Pueblo, y un Senado que hoy lleva su nombre. Como escribió en su último artículo: «En Bolivia, ser ético no es una opción: es la única manera de honrar a nuestros muertos y alumbrar a los que vienen».
Romero redefinió el periodismo y la función pública como actos de servicio, siempre del lado de "los sin voz en las redacciones y los márgenes del poder". Hoy, el Círculo que ayudó a fundar y la Defensoría del Pueblo —que consolidó como institución— son testigos de que, en sus palabras, "la coherencia no se negocia".
La Paz, abril de 2025
Círculo de Mujeres Periodistas de la Paz
Fuentes de Información:
- Libro "Llave para la Memoria: Testimonios y vivencias, 40 años del Círculo de Mujeres Periodistas de La Paz" (Verónica Basaure, 2012)
- Obras de Ana María Romero de Campero:
- País Íntimo (crónicas sociales)
- Cables Cruzados (análisis de medios y democracia)
- Ni todos ni tan santos (ensayos políticos)
- Columnas periodísticas en Presencia, Última Hora y otros medios
- Archivos de la Defensoría del Pueblo de Bolivia:
- Informes anuales (1998-2003) que documentan su labor en casos como la Guerra del Agua (2000) y la defensa de comunidades LGBTIQ+

